¿Estás dispuesto a adentrarte en el primer monasterio que la Orden del Císter construyó en la Península Ibérica? El Monasterio de Fitero se encuentra en pleno casco urbano de este pequeño pueblo de la Ribera de Navarra, a tan solo 23 kilómetros de Tudela.
El Monasterio se fundó en 1440, tras la apertura a la península del Císter por parte de Alfonso VII y está considerado monumento nacional desde 1931. Sus obras comenzaron en 1185 y se distinguen en la actualidad dos grandes épocas constructivas, correspondientes a la etapa medieval —siglos XII y XIII— y a la edad Moderna —siglos XVI y XVII—, coincidiendo por una etapa de reforma y esplendor.
Hoy en día, algunas de las antiguas dependencias del monasterio de Fitero cuentan con usos no religiosos: la hospedería está ocupada por el Ayuntamiento, las celdas se reconvirtieron en residencia de ancianos, el refectorio es la actual Casa de Cultura y cine, y la biblioteca y la cocina se han convertido en museo.
La visita a este monumento nacional te permitirá descubrir dependencias medievales (XII y XIII), como la iglesia abacial, que es una de las más importantes de la orden de Císter en Europa. También, cabe destacar la grandiosidad del cenobio, una joya arquitectónica de la Edad Media, que te dejará sin palabras.

Visitas al monasterio de Fitero
El monasterio de Fitero está disponible ser visitado con visitas guiadas que se se pueden contratar en la propia Oficina de Turismo, situada junto él, o a través de la página web (Pincha aquí). Durante estas visitas al Claustro del Monasterio de Fitero, donde se mezcla la historia con el arte, se conocerá su historias, las dos fases constructivas, así como las dependencias ajenas al Claustro: cocina medieval, Claustro bajo, el refectorio y la impresionante sala capitular.
Desde hace unos años, el Ayuntamiento de Fitero organiza las llamadas Visitas Teatralizadas, una nueva forma más amena para visitar el Monasterio Cisterciense. Se trata de una pequeña representación que combina teatro con historia, sensaciones, olores y luces y que tiene lugar tanto fuera como dentro de los muros del monumento.
Te puedes informar sobre próximas fechas en el siguiente enlace. Es una actividad apta para toda la familia y que está realizada por los propios vecinos de la localidad ribera, principalmente a la tarde-noche para aprovechar la oscuridad y los fines de semana y festivos.
Atractivo entorno natural
Además del monasterio de Fitero, la localidad cuenta con un envidiable entorno natural del que nacen varias rutas para poder perderse. Pero no solo eso, también cuenta con un balneario que aprovecha las aguas termales que corren por el subsuelo.
El principal paraje natural es el llamado Roscas, un curioso paisaje formado por conglomerados compuestos de bloques de diferentes tamaños apilados dando lugar a curiosas formas dependiendo de imaginación de cada uno.
Este paraje se puede disfrutar a pie o en bicileta con la llamada Ruta de Bécquer, ya que el escritor estuvo alojado en el Balneario de Fitero antes mencionado. Esta ruta completa tiene una distancia de 8 kilómetros y pasa por la llamada Cueva de la Mora, un accidente geográfico del que se valió Gustavo Adolfo Bécquer para crear una de sus famosas leyendas, la Cueva de la Mora. Descubre su itinerario aquí.
A pocos kilómetros de la villa navarra, también hay disponible varias opciones turísticas interesantes y para todos los público como son el famoso paraje de las el famoso paraje de las Bardenas Reales o el Parque Natural de Senda Viva, ambos a menos de media hora de distancia en coche.
