Historia del Castillo de Olite
El Castillo de Olite, también llamado Palacio Real, es uno de los castillos más majestuosos que te puedas encontrar, no ya en Navarra, sino en todo el país. Situado muy cerca de Tudela, Olite es además uno de los pueblos más bonitos para visitar por su casco antiguo medieval de calles empedradas, nobles caserones, galerías medievales y espléndidas iglesias.
Se trata de una construcción declarada Monumento Nacional desde 1925, además de estar considerada Bien de Interés Cultural. Se levantó sobre una fortaleza del S.XIII, que a su vez se erigió sobre unos restos arquitectónicos de una antigua fortaleza romana. Hasta la conquista de Navarra en 1512 y su incorporación al Reino de Castilla, fue la corte de los Reyes navarros, ya que era considerado uno de los castillos medievales más lujosos de Europa.
En su peculiar configuración se palpa la influencia de la arquitectura francesa y de la decoración mudéjar. De esto se encargó en el S.XV el rey Carlos III «el Noble», quien hizo que los maestros artesanos encargados de la obra viajaran con él a Francia y a Castilla para contemplar los palacios más espléndidos del momento.
Esta abundancia económica resultó en un castillo extravagante, de estilo gótico, a base de torres, estancias, galerías, jardines y patios construidos con los más nobles materiales y acabados con una profusa decoración.
Visita al castillo de Olite
El castillo de Olite tiene dos partes diferenciadas, el Palacio Viejo, que actualmente alberga un Parador Nacional —ocasión magnífica para saborear el gusto medieval desde la propia cama— y el Palacio Nuevo, abierto a los visitantes y que luce su aspecto actual gracias a una restauración acometida en 1937 tras el incendio provocado en la Guerra de la Independencia.
En cuanto la visita, puedes hacerla por tu cuenta con audioguía o reservar un tour guiado por sus instalaciones, cosa que te recomendamos vivamente. Y si viajas con peques, no te pierdas la visita infantil —que incluye material didáctico— en la que toda la familia disfrutaréis de lo lindo.
Decidas lo que decidas, estos son los puntos que no te puedes perder por nada del mundo:
- Las cámaras reales: en el núcleo central y alrededor de las cuales se distribuye el resto del castillo. Destacan los ventanales abocinados y el patio del naranjo, al que se accede desde la cámara de la reina.
- La torres: se alzan sobre las cámaras reales y de entre todas destacamos tres: la del Homenaje, la más alta y espectacular; la de las Tres Coronas, de formas caprichosas; y la de los Cuatro Vientos, desde la que antaño se asistía a los torneos y hoy en día brinda unas hermosas vistas del casco urbano y los viñedos que lo rodean.
- El pozo de hielo: en la parte sombría del castillo encontrarás este pozo que servía para almacenar capas de nieve y conservar alimentos. Lo reconocerás porque su enorme tapadera recuerda a una cáscara de huevo.
- Los jardines: tanto el principal, a la entrada del recinto, que solía estar repleto de naranjos, como el de la Pajarera y el de la Morera. En este último encontrarás una morera centenaria declarada Monumento Natural.
Horarios de Apertura y Visitas Guiadas
El Castillo de Olite se puede visitar durante los siete días de la semana, siendo recomendable reservar la visita con antelación a través de la página web debido a su alta demanda: https://www.guiartenavarra.com/PALACIO/.
Otro de los monumentos cercanos que se pueden visitar es el Monasterio de Fitero, ubicado más al sur de Navarra y que alberga también una gran historia detrás, siendo el primer monasterio cisterciense de la Península Ibérica.
